Recuperando la memoria

Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.

Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.

Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...

septiembre 08, 2020

Monte

 Cierro los ojos. 

¿Me ves?

Estoy sentada en los escalones de mi casa. 

Hacia un lado, un perrito. 

Hacia el otro,  un gato disidente.

Aroma de atardecer, 

esa monocronía fantástica 

del fin del día.

Respiro profundamente 

con una taza de té en mis manos.

Es un día perfecto. 

Creo que me gustaría habitar ese espacio

y ese instante, por siempre.

Cada vez más cerca. 

Toma forma.

Se materializa en las emociones.

El horno encendido y ese aroma tan inequívoco

de amor, de abrigo, de hogar.

Cada vez que cierro los ojos, 

estoy en mi rancho: 

ahí está, en medio del monte, 

un monte serrano intacto.

Y el caminito de regreso 

con el cartel de bienvenida

bajo la campana. 

Disonancia

Un campo de batalla con reglas cambiadas.

Múltiples líneas de tiempo 

sin diálogo posible. 

La preeminencia de la palabra,

del contrato, 

de la convicción que nos trajo al presente. 

No siempre alcanza. 

No es suficiente. 

La memoria perdida, quién sabe dónde.

Y es que no hay modo de actualizar 

lo precedente si se muda la esperanza.



Osadía

 Desterrar la obediencia, 

desbaratar las alianzas, 

arrancar las máscaras y 

arrojarlas muy lejos. 

Ante lo evidente, 

total desconfianza. 

Frente a lo ordinario, 

presurosa huida.

Más allá de los principios

y más acá de las disonancias: 

porque solo hay un modo de saber reconocer 

lo que tiene encantadora autenticidad.

julio 16, 2020

Axis

Todo parece confuso,
desdibujados los márgenes,
apenas perceptibles los contornos,
el agua clara,
envuelta en la ferocidad
que le devuelve la costa escarpada.
Una bravura majestuosa
irreverente
que queda subsumida
en la caja de resonancia
que activa el bosque.
Tras la montaña
un caserío
apenas habitado.
Y el fuego encendido
en cada hogar
para invitar a la pausa.
Incomprensible pausa
en un invierno,
inédito.
Conexión terrena
con lo sagrado,
en donde el lenguaje sucumbe
ataviado de silencio. 

junio 05, 2020

Apariencias

Un rostro de niña, regordete, 
lleno de pecas. 
Sus ojos que miran, que buscan, 
que exploran,
que descubren,
que indagan, 
que se cuelan, 
que todo lo ven, 
que todo lo sienten, 
que todo lo predicen, 
que todo lo adivinan. 

Sellados los labios, 
las manos quietas,
y en esa posición,
observarlo todo,
contemplarlo todo,
desnudarlo todo. 

Cada persona habla, 
se ríe, 
se mueve con gestos 
estereotipados y vacíos. 
Tragan, devoran, 
arrasan con todo lo que hay en la mesa. 
El banquete en casa de la abuela
tiene ese efecto devastador. 

De sus bocas salen palabras 
desconectadas del alma,
vacías, 
ni ruido hacen. 
Lo que se espera escuchar, 
lo que se supone que se tiene que decir, 
lo que pretende ganar adeptos, 
lo que se calla por miedo, 
o por prevención, 
o por diplomacia. 

Doña Inés y su nieta, 
saben que allí son las únicas auténticas. 
Y eligen seguir siéndolo.

mayo 27, 2020

28 de Mayo

Sepa que la admiro, Rosario,
que a la trascendencia de su obra
le ofrendo mi agradecimiento.
Sepa que miro su fotografía,
que me detengo en sus ojos
y trato de encontrar en su mirada
las respuestas a todas las preguntas
que siento ganas de hacerle.

Habrá sabido, usted, lo que vendría.
Habrá entendido, usted, lo que creaba.
Habrá visto, usted, lo que sembraba.


Merecía la infancia
este tiempo
de aprender junto a otros,
de superar desafíos,
de buscar caminos
y de establecer escenarios
donde lo lúdico cobrara un nuevo sentido,
donde Fröebel y Montessori
se materializaran en un lenguaje compartido.


La imagino estudiando, con una mesa repleta de libros,
de notas, de apuntes, con una taza de té siendo dulce compañía.
La pienso buscando la manera
de enseñar a otras
a mirar el mundo con el lente
de la observación exhaustiva,
con la curiosidad encendida,
sin que la improvisación
lograra sorprenderlas.


La adivino creando situaciones
en las que los estudiantes
se transformasen en los verdaderos creadores.


No ha habido hora en su vida
exenta de lucha
porque se trataba de impulsar
ideas que fortalecían la educación
de las mismas educadoras,
desalojando prejuicios,
instalando una revolución
que pusiera en el centro,
al niño, a la niña
para que experimentar sin límites
les permitiera confiar
en sus propias capacidades.

Una pedagogía excepcional
que el Nivel Inicial
hoy, le agradece
y yo celebro en su nombre.



Pompeya

Hay certezas que no quiero perder.
Hay modos de ser con otros,
que quiero conservar.
Que nada espante mi confianza,
mi alegría,
la reciprocidad,
la sinceridad con que actúo,
la generosidad con que transito.
Y es que la vida con toda su maestría
nos pone a prueba,
nos hace zancadillas,
nos sacude
y nos golpea
en el preciso instante
en que algo nos conmueve.
Pero, ¿cómo se hace para ser
sin exponerse?
No alcanzo a descubrir la manera,
no acierto el modo,
no logro encontrar el segundo previo.
Aún sigo sintiendo que las canciones
son buen presagio,
contra todo pronóstico.