Recuperando la memoria

Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.

Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.

Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...

septiembre 21, 2013

Es

A veces son ungüentos con que cubres las heridas
mientras esperas que cicatricen.
O ramas secas, restos de algún árbol
que en su inexistencia vaticinan el nacimiento
del fuego que abriga o abrasa.
O tibieza de las manos que amasan el pan
del que un perfume de levadura da cuenta.
O esperanza trasmutada en ladrillos
que hilera tras hilera van dibujando la casa soñada.
O hilos que danzan entre las agujas que apasionadas
dibujan un modo de abrigo para el ser amado.
O la luz que se recuesta sobre la mesa luego de atravesar
la ventana, por donde el amanecer hacer su entrada triunfal.
O travesuras, complicidad, risas de niños que le roban a la siesta
su solemnidad.
O el azúcar que se inmola para transmutar en caramelo que baña
las manzanas en el pastel del domingo.
O la mano del amado entrelazada con la tuya,
camino del parque en esta tarde de primavera.
O la luna inmensa que anoche, coronaba
la oscuridad con anuencia de las estrellas.
O una fotografía donde los ojazos de un niño
estrenan su asombro.
O mi corazón de niña
que sabe defenderse de la maldición que petrifica.
O las doce campanadas de medianoche
marcando la frontera que separa lo vivido
de lo que vendrá.

Labor lexicográfica

"Todo poeta que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Que cada cual lo llame como quiera :
Es un problema personal."
Nicanor Parra


Le llamaré alegría a la sonrisa
caricia a tu mirada
eternidad al abrazo
aprendizaje al dolor
instante a la tristeza
voz divina al silencio
desafío a la derrota
oportunidad al presente
paraíso al mar
éxtasis al libro
puente al poema
labios a tus manos
y hogar a nuestras manos juntas.

septiembre 20, 2013

Eterna

Al amparo de la luna,
abrazado por su luz
duerme Endimión.
Selene dibuja
sombras caprichosas.
Una brisa oscura le corona
y la cubre cuando sale del océano
desnuda.
Los hijos de Eva
demasiado obedientes,
vuelven la mirada.
Los hijos de Lilith
siembran las semillas
en el cráter
más profundo.
Nívea y ardiente,
la gloria de los hombres
es tu gemido.
Los dioses celebran
en las bocas
de las Musas.




Abuela Margarita

Descanso en la sabiduría
que me canta tu voz,
en lo que dices
y en lo que callas.
Se hace palabra
tu mirada
y mi espíritu se siente libre.
Oro molido somos -dices-
y fundas la alegría
cuando caminas por el mundo.
Amor de cielo y tierra,
hija del Gran Espíritu
que nos hace hermanos.
Un cuenco,  las manos,
en ofrenda.
Venimos a nacer de nuevo
en esta ceremonia.
Fuego, agua,
aire y tierra:
antes de partir
voy a recoger mis pasos.
Algún día el conocimiento
se compartirá
en círculos abiertos.
Mientras tanto la tarea:
amar y ser amado.




Tulipán

Conspira un mal sueño
con cinta blanca
y sombra azul.
El tiempo y la ciudad.
Puertas y ventanas
al año siguiente
en el fin de la guerra.
Hasta el puerto,
en bicicleta.
Pasearse con un terrible optimismo
a cuestas.
Sibila cree que la eternidad
es de los dioses.
Éxtasis
y algunas horas de primavera.
Palabras robadas
a pie de página.

septiembre 15, 2013

Dama Sarashina

Cada pasillo del palacio
te cuenta una historia y
te vas llenando de monigatori.
Cansina y despreciada
tu mundana liturgia.
No alcanzan las horas
para devorar los libros
que te visten
de ensoñaciones.
Proteges a cada una
de las Cortesanas de Heian
envuelta en la dicha
de haber contemplado
-antes de que se desvanecieran-
las flores de los cerezos.
Siento tus manos
dando gracias a la seda
de tu kimono.
Memoria de lágrimas, libros y
sueños que anotamos al despertar.
Una rama de ciruelo atrapa
un claro de luna.
Otoño del siglo XI
en la cima de los montes.
Celebración de la amistad
o lamento de inmortalidad
asumida.
Ya hace mil años
que caminamos juntas.




Rastro

Fabricar un duelo
y limpiar la herida,
cambiar los vendajes,
aislar la zona,
esperar que sane
y la piel nueva dibuje
la cicatriz.
Ya soy mar,
y atardecer;
suspiros sinfónicos
dibujan mi sombra.
El faro ayuda.
Un vuelo en columpio
sobre el acantilado
para sentir la vida
con sus ganas locas
estallando en la risa
de los niños.
Empiezo a pensar
que me habita la esperanza.
No el martes, ni el jueves,
ni el sábado:
las campanadas dicen que termina.
La noche entera
protege el camino de las hormigas.



septiembre 04, 2013

Machu Pikchu

Llegaré a cumplir tu deseo
y subiré la vieja montaña
de madrugada.
Ciento nueve mujeres
danzarán en tu nombre
y escribirán con tus cenizas
en sus cuerpos
la historia que no fue contada.
Vibrarás en el corazón de la ciudad
y tu memoria abrirá la puerta
que nadie ha visto.
Me escurriré por aquel pasillo,
bajaré uno a uno los escalones
que duermen hace siglos
y sé que me guiarás
por múltiples cavidades
hasta esa, perfectamente tallada
y de forma cuadrangular,
vestida de oro y plata.
No podré dejarte allí:
apenas sombra, apenas silencio,
apenas olvido.
Te esparciré desde lo alto:
serás humus, aire,
rocío y serpiente de agua
que rodea las piedras
y sol abrasador
y una callecita más
en la ciudadela.
Y serás todo,
una vez más,
te lo prometo.