Recuperando la memoria

Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.

Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.

Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...

marzo 23, 2013

Cíclico

Tu sonrisa, tu mirada,
la alegría expansiva que irradiabas desde la cocina,
los secretos ancestrales que no revelaste
tus pasos silenciosos y
tu amor de corazón adentro
Tus rabias, tus dolores, tus lágrimas
amordazadas
y los sueños estrangulados
antes de abrir los ojos
Sigo preguntándome lo mismo
cada 24 de marzo:
¿Por qué elegiste sentirte no merecedora, mamá?

marzo 04, 2013

Necesario

vaciados los frutos
las semillas
los surcos
las manos
las casas
los caminos
las bocas
los días
los ojos
las fotografías
los tejidos
los cajones
las cuevas
los vientos
los volcanes
los dioses
y los sueños

Una flor de loto,
el nido,
la vida, toda.

Es

con las garras
arrancar el dolor 
y preparar la caverna
para que el invierno acune el embrión
despiadado 
que perforará el cuello de la cigarra
con la misma soga
que se destroza 
el canto del ruiseñor
con el espanto 
que se mancha la luz del alba
y las brasas que derriten mis pies
con mis alas,
incendiadas
y mis cuerdas vocales
siendo violín
Lo que es
sin la esperanza de serlo

febrero 20, 2013

Almohada

Llorar con prisa
y apretar la pena
Sólo un breve silencio que se torna larguísimo
antes del alba
puede acribillar la calidez
y desnudar el grito amordazado
trinando huesos mustios
hasta vaciar el alma.
Inundada angustia
que no tiene derecho
a violentar la pureza del alba
Se esconden
en las fauces de la muerte
jirones de infante
desmembrado y vacío.
Horadado el latir
y envejecida la tristeza:
 inevitable.
 In media res.

febrero 12, 2013

Jacque mate

Aunque la mirada quede muda
y alguien arranque de cuajo la lengua
que hay en mi boca
seguiré gritando
lo que nadie sabe
y tú disfrazas
sin que logres convencerme
con tu guión paupérrimo
y tus garras enfundadas
en guantes blancos.

Maleta

Es la hora en que el último barco
abandona el puerto
que mi mapa no reconoce.
Es la sensación tan presentida
y tan poco conocida
que está a punto de ser nombrada
soberana.
Es la experiencia que se reconoce
después del trago amargo
de la hiel en que se transforman
las lágrimas.
Es la partida, sin retorno
y el día que amanece
en la parte superior
del fin del mundo.

Ausencia

Sombra de la sombra
que se hace nombre en la penumbra
a través de la que unos ojos
todo lo miran.
Pliegues, abandono y polvo
en ecuación poliédrica.
Hegemonía del caos
y del silencio.