Recuperando la memoria

Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.

Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.

Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...

mayo 20, 2011

Colifata

Saltimbanqui, colombina,
arlequina y argentina.

Cordobesa, la que besa,
la que sueña con sus pases
y gambetas.

El tobillo, ¡qué problema!
En el piso, hecho un ovillo,
o en la cama, a puro lamento,
qué tormento. No es invento.

Pajarito, pobrecito.
¡Quién diría!
cuánta pena, no hay manera.
Ni aspirina, ni vecina, ni cantina.

Un disparate dejar el arco y planear ataque:
loco de remate.

Hay contricante, y pisa fuerte,
pica pelota, viene derrota,
morder anzuelo encima del suelo,
sin terciopelo.
Ceño fruncido, bronca en la panza...

Muertos de risa, juegan y piensan:

¡Ya no hay maestro, todo resuelto,
hay vacaciones! Clase en suspenso,
sin más acciones, hay elecciones,
voto cantado no es computado,
está avisado.


mayo 17, 2011

Extraordinario

Atravesar la cocina con las cebollas en el delantal.
Bajo la canilla, agua que bendice.
Cortarlas en juliana, acariciarlas mientras les doy las gracias
por ser capaces de guardar secretos ancestrales entre sus capas .
Tomar los tomates más provocativos, quitarles la piel -sin hacerles daño-,
retirar las semillas (que luego se secarán antes de volver al huerto)
y cubetearlos para dejarlos perfumar el aire hasta que sea su turno.
Buscar la carne, la cuchilla más filosa, dividirlas en pedazos y
hacerlos bailar en el aceite caliente, apenas sellar, apenas dorar,
apenas freir. Retirar y reservar.
Fondo de cocción: la olla en el fuego, cebollas danzantes,
cociéndose  mientras esperan la pasión de los tomates
que se funda con ellas.
¡Cuánta vida meciéndose!
Y la carne... lista, envuelta en especias, pimienta roja y negra,
ají molido, hierbas (ramita de enebro, romero, hojas de laurel)
un poco de sal: que todo se cueza lentamente.
El rito acaba con la pasta lista
y la salsa ardiente, que la penetra por todos los resquicios, rincones e intersticios.
A cualquiera se le hace agua la boca:
sigue siendo un banquete y una celebración
desandar el libro con las recetas robadas a mamá.

mayo 16, 2011

Creación

Fugacidad pretérita se cuece en tu paleta
al son de tu silencio.
Pincelada huérfana tiñe el óleo con que corporizas nostalgia.
Dejas huellas desnudas.
Es impura la tela que eliges.
En cambio, sobre la piel, tu obra, sería perfecta:
cobraría vida,
aunque su existencia habite solo
el instante que preceda el ataque de tu lengua y tu saliva.
Devora tu obra, creador,
transmútala apasionadamente,
Atraviésala con gemidos dialógicos,
mientras te derramas  e inmortalizas el soporte.
Toma tu paleta, el pincel e inventa un nuevo paisaje
que podamos habitar.
Hay piel de sobra.

mayo 15, 2011

Hades

Maldita caridad que ofrece las sobras,
con una sonrisa.
Maldita palabra la que miente el alma
y dice algo que no siente.
Maldita la mirada que provoca amor
sin conocerlo.
Maldita caricia que dibuja el deseo inexistente
en la piel.
Maldito el beso que desata pasión no satisfecha.
Madita vida-la mía-
donde sólo germina el dolor y la tristeza. 

Mal de Muchas

Crees.
Sientes.
Confías.
Esperas.
Planeas.
Vuelas.
Afirmas.
Sonríes.
Imaginas.
(Y hasta sueñas).
Buscas.
Miras.
Oyes.
Tocas.
Saboreas.
Esperas.
Preguntas.
Anhelas.
Dibujas
(o garabeteas)
Pruebas, casi lista.
Esperas en vano.
Basta ya de creerse una y otra vez la misma historia.
No es cierto que las mentiras a fuerza de repetidas se conviertan en verdades.
Se necesita contraconjuro. Urgente.
Venir directamente, sin cita previa.

Certeza

Aplastante vacío hacia dentro del cristal.
La tapa demasiado alta, imposible llegar sola hasta ahí.
Los bordes, casi tan poco perceptibles como la línea del horizonte.
El silencio, atronador, capaz de enloquecer al más cuerdo.
Fatídica esperanza.
No.
No fue buena elección.
Ya no quiero ser más el último orejón del tarro.

mayo 03, 2011

Constelar

Un punto acá y otro más allá.
Apenas distancia que enlazamos con líneas que van y vienen.
Y entre trazo y trazo, figuras, envueltas en palabras,
entrelazadas, simbólicas, juguetonas, atrevidas,
que nos unen y nos esbozan.
Lápiz, papel de molde, esbozos, hilván -tijera, hilos y aguja-.
Un buen Sastre sabe cómo elegir el género
y, aún, cómo acariciarlo antes de cortarlo.
Constelo en ti, constelas en mí:
Hay que ver lo que somos capaces de garabatear:
desde una estrella fugaz a  un meteorito en la piel.
Eso sí, con cielo de fondo.