Recuperando la memoria

Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.

Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.

Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...

mayo 01, 2019

Herencia

Es solo una pena que aparece cuando
te pienso y siento que no has sido feliz
Cómo se acomoda una a la ausencia
con preguntas sin respuestas
que apenas las imágenes completan
sin poder hacerlo.
Es el gesto en la fotografía,
una mirada que reconozco
y que se pierde del otro lado.
La necesidad mía de encontrar indicios
de recibir el guiño
de confirmar la intuición y hacerla certeza
Tal vez necesite saber que tu dicha existió
para quedarme tranquila
y saber que existe,
aunque aún no llegue,
la mía.

enero 30, 2019

Pluma

tiene de urgencia, el vuelo
y un sol de eclipse en las alas
puede escabullirse para encontrar resguardo
sobre mis piernas.
Sabe.
Que es resistencia,
capricho y fuga.
Puede, contra todo pronóstico,
tomar vida propia
y hacer hogar entre las páginas de un libro
que estoy escribiendo.
Yo sé que sos presente. 

noviembre 25, 2018

Deseo

Quisiera morir un 4 de diciembre. 
Ese día no despertar y cerrar el ciclo. 
Me gustaría que esa mañana me encuentre durmiendo 
el sueño eterno. 
Con una sonrisa de agradecimiento, eso sí. 
Que quién me encuentre sepa que fui feliz,
que mi vida tuvo sentido. 
Colibríes de cortejo 
y jazmines en polifónica alegría.
La piel como un mapa de momentos.
Las manos guarecidas entre las sábanas. 
En la víspera sabré que es el día.
Y mis cenizas, al mar, sin excepción. 

Patéticas

Cada una de ustedes,
desconoce como honrar sus propias existencias.
Dejan de ser para complacer a un otro que no las ve.
Van dejando rastro de bestias salvajes,
marcando territorios,
permitiendo que les arranquen las cuerdas vocales,
que les vacíen el corazón y las vísceras.
Les sonríen a esos hombres que las hacen objeto,
se venden al mejor postor.
No hay amor en sus corazones,
                         no hay amor,
ni siquiera por ustedes mismas.
Se vanaglorian de un sentimiento noble
cuando solo es puro interés,
buscan obtener algo tras el sacrificio de dedicación exclusiva.
Ninguna de ustedes sería capaz de darlo todo por una amiga.
Ninguna de ustedes es capaz de mirar más allá de la punta de su nariz.
Dicen ser lo que no son.
Lo dan todo a cambio de unas migajas de atención.
se olvidan de todos, se recluyen a esperarles.
Ahí están,
al borde del camino,
inmóviles,
impávidas,
habilitando demoliciones.
Les pido un favor,
no vuelvan a tocar mi puerta,
o enviar un mensaje de auxilio,
ni a pensar en mí justo el día en que las dejen
esparciadas tras la detonación.
Con esquirlas no hablo. 

noviembre 11, 2018

Miedo

El hombre que me gusta
me tiene miedo.
No le teme a la tormenta,
ni a la sequía,
o al fuego que lo arrasa todo en la montaña.
Se desliza entre serpientes
y se arrincona en el fondo de un cajón
enmohecido.
En un enjambre de abejas enardecidas anda
y nada le inquieta
porque le basta con solo mirarlas
para que cada una se calme.
El hombre que me gusta
me tiene miedo.

noviembre 04, 2018

Doy fe

Hay búsquedas infructuosas.
Hay días como muchos y tantos.
Hay palabras disfrazadas de armas letales
que no encuentran blanco
aunque quedan esparcidas
contaminando la atmósfera.
Cuánto dolor en almas
habitando cuerpos putrefactos,
infestados de tristeza,
destilando un hedor infernal,
expandiendo miseria,
ausencia y olvido
en la cavidad vaciada de los ojos.
Sin embargo,
y a pesar de esta fotografía de espanto,
también hay miradas que lo bendicen todo,
que inauguran nuevos días,
que invitan a estrenar la alegría
y la pureza del milagro cotidiano. 

septiembre 25, 2018

Pies

que habladores son estos pies andariegos
que no paran, 
que dejan huellas, 
que suben, 
que bajan, 
que se guarecen bajo las mantas, 
que se escabullen bajos las sábanas, 
que se arremolinan entre almohadones, 
que se distienden sobre los extremos del sofá, 
que se suben a las sillas, 
a las banquetas, 
a los banquitos, 
a las piedras del río, 
a los peldaños de la escalera, 
a la pirquita de la casa de la abuela, 
al tronco del algarrobo,
a la palangana, 
a la maceta para alcanzar el broche de la ropa
en el tendedero,
al tarro de pintura, 
al cajón de botellas lleno de envases vacíos, 
a la vereda, 
al tobogán, 
a la jardinera del tío Arturo.
Que atrevidos estos pies 
que esperan encontrarte panza arriba para descansar en ella.