Recuperando la memoria
Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.
Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.
Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...
Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.
Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...
julio 08, 2012
Desenhebrar
Destejer la vida, las ganas, los sueños,
la esperanza, las fotografías,
los poemas,
las esperas,
las ausencias,
los silencios,
los pasos,
las huellas,
los paisajes,
las cartas,
los billetes,
los vuelos,
los planes,
las maletas,
los abrigos,
las plumas,
las manos
y el punto de partida.
junio 20, 2012
Robbie-Grillet
Claro que lo sabes,
lo has visto antes que todos,
la eternidad del instante que precede y antecede
que se ha echado fama de efímero,
de fugaz,
de inconsistente:
podría ser una buena estratagema
ocultarse,
siendo tan soberano y poderoso
como para desterrar el tiempo.
El tiempo.
In media res devorando la linealidad (curva)
del ciclo.
No hay división posible.
Tampoco etapas.
Ni secuencias.
Lógicamente,
cómo iba a existir esqueleto
en el invertebrado.
Ardid
Jugar a la rayuela
cantarle piedra libre a
Cronopios y Famas
bajar por la escalera,
subiéndola
subir por la escalera,
bajándola
dejarle de darle cuerda al reloj
hasta que se vuelva rematadamente loco:
no es necesario
Tengo ganas de volver al sol
para hacerle caso cuando me diga que debo despertar
o que debo irme a dormir
tengo ganas de ese tipo de órdenes
En este instante dejo de guardar el secreto:
no hay índice que valga,
ha sido listo (el dedo también está implicado)
Condena a muerte para los números
por haberse dispuesto de esa manera
Ni de arriba para abajo,
ni de izquierda a derecha,
ni de adelante para atrás,
ni del principio al fin
¡Vaya coordenadas!
inventarse el recorrido
sí...
detenerse en cada rutinaria acción
ni rutinaria ni cotidiana ni normal,
advierto
¡He allí la trampa!
Bueno el disfraz.
Abrir y cerrar la puerta,
que no entre frío
(o salga el calor -dice la abuela)
¿Qué hace la puerta?
Hace, precisamente,
tanto hace que nos hace pensar que siempre hace lo mismo.
Es lista.
¿Y la ventana?
Ha conseguido hacerle creer a los días que siempre son iguales
que -más o menos- la cosa no cambia.
¡Están inmóviles los pobres!
pena me da que celebren ser tan viajeros.
Arrivederci.
cantarle piedra libre a
Cronopios y Famas
bajar por la escalera,
subiéndola
subir por la escalera,
bajándola
dejarle de darle cuerda al reloj
hasta que se vuelva rematadamente loco:
no es necesario
Tengo ganas de volver al sol
para hacerle caso cuando me diga que debo despertar
o que debo irme a dormir
tengo ganas de ese tipo de órdenes
En este instante dejo de guardar el secreto:
no hay índice que valga,
ha sido listo (el dedo también está implicado)
Condena a muerte para los números
por haberse dispuesto de esa manera
Ni de arriba para abajo,
ni de izquierda a derecha,
ni de adelante para atrás,
ni del principio al fin
¡Vaya coordenadas!
inventarse el recorrido
sí...
detenerse en cada rutinaria acción
ni rutinaria ni cotidiana ni normal,
advierto
¡He allí la trampa!
Bueno el disfraz.
Abrir y cerrar la puerta,
que no entre frío
(o salga el calor -dice la abuela)
¿Qué hace la puerta?
Hace, precisamente,
tanto hace que nos hace pensar que siempre hace lo mismo.
Es lista.
¿Y la ventana?
Ha conseguido hacerle creer a los días que siempre son iguales
que -más o menos- la cosa no cambia.
¡Están inmóviles los pobres!
pena me da que celebren ser tan viajeros.
Arrivederci.
Rebelión
las palabras se despegan y las letras danzan
cada una quiere un espacio que le sea propio.
No hay modo de mantener distancia
cuando se necesita amontonar decires sin capricho alguno
¿quién marca el orden?
¿quién dibuja la columna?
sólo si es de hormigas dan ganas de colarse
o de hojas secas que caen de la parra en pleno invierno
un poco más allá y un poco más acá
un allá que no es de nada
y un acá que no se ha escrito
masculino y femenino
hasta en la red del contar
le han inventado género a las palabras
para hacer que digan
algo que no tenían pensado
hasta la barra espaciadora es cómplice de la dictadura
del enunciado
Sangría:
hasta los textos sangran, y cuánto duelen...
eso pasa cuando se atreven a desafiar el mandato
No pido la palabra, no me alcanzaría con una sola
Venganza del espacio en blanco
que en el silencio se derrama
cada una quiere un espacio que le sea propio.
No hay modo de mantener distancia
cuando se necesita amontonar decires sin capricho alguno
¿quién marca el orden?
¿quién dibuja la columna?
sólo si es de hormigas dan ganas de colarse
o de hojas secas que caen de la parra en pleno invierno
un poco más allá y un poco más acá
un allá que no es de nada
y un acá que no se ha escrito
masculino y femenino
hasta en la red del contar
le han inventado género a las palabras
para hacer que digan
algo que no tenían pensado
hasta la barra espaciadora es cómplice de la dictadura
del enunciado
Sangría:
hasta los textos sangran, y cuánto duelen...
eso pasa cuando se atreven a desafiar el mandato
No pido la palabra, no me alcanzaría con una sola
Venganza del espacio en blanco
que en el silencio se derrama
mayo 21, 2012
Jetzt
Te hago una promesa,
tú hazme otra.
Quiero recorrer ese paisaje, oler esas tardes,
acariciar las flores del jardín de la fotografía.
Descubrir el lenguaje pictórico e isomorfo de las nubes plomizas,
sentir en el abrazo, en el codo a codo,
el placer del té calentito, y las manos entrelazadas
en el cariño que sentimos.
Allá dónde estés,
allá dónde nos hallemos,
no serán nunca suficientes las horas,
las palabras,
las miradas,
los golpeteos de copas,
los disparates,
las anécdotas,
las rabias compartidas,
y la felicidad que se dispara como una nave espacial
hacia el infinito y más allá.
allá dónde estés,
quiero estar,
haciendo que nuestros ojos
se partan de la risa,
apenas hagan foco
y la sonrisa se descosa, toda.
mayo 13, 2012
Rabia
El punto es que me toca a mí
decidir el momento,
dar el portazo,
tirar del mantel y estrellar los vasos
patear las sillas
hacer volar los platos
que la cacerola acabe en un costado
que nadie responda mientras grito bien alto
despreciar la cena
maldecir el pan duro
derribar la alacena vacía de tanto espanto
y clavar la vista en el tiempo amargo
sin que nadie me muestre
lo que está pasando.
decidir el momento,
dar el portazo,
tirar del mantel y estrellar los vasos
patear las sillas
hacer volar los platos
que la cacerola acabe en un costado
que nadie responda mientras grito bien alto
despreciar la cena
maldecir el pan duro
derribar la alacena vacía de tanto espanto
y clavar la vista en el tiempo amargo
sin que nadie me muestre
lo que está pasando.
Descanso
Nada es tan grave,
si somos capaces de devorarlo todo,
hasta las penas
y los recuerdos
Ser como una quiera.
Mancharse los dedos con moras robadas a la siesta
hasta que los labios sean de color violeta
y el pegoteo impida echarse a un lado los cabellos.
Cuando hay silencio en las palabras
pero dentro de una siguen sintiéndose cosas
revientan los versos en la vida
y se tiende el mantel blanco
para vestir la mesa de verde esperanza
mientras un tiro pulveriza mi boca.
si somos capaces de devorarlo todo,
hasta las penas
y los recuerdos
Ser como una quiera.
Mancharse los dedos con moras robadas a la siesta
hasta que los labios sean de color violeta
y el pegoteo impida echarse a un lado los cabellos.
Cuando hay silencio en las palabras
pero dentro de una siguen sintiéndose cosas
revientan los versos en la vida
y se tiende el mantel blanco
para vestir la mesa de verde esperanza
mientras un tiro pulveriza mi boca.
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