Recuperando la memoria

Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.

Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.

Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...

junio 03, 2011

mayo 31, 2011

Prepárate

Vacía el alma,
llora las lágrimas,
has inventario,
cierra balance.
Contempla todo,
siente la vida,
mira las huellas,
cuenta las flores,
recuerda sonrisas
y días compartidos.
Deja las llaves sobre la mesa.
Vacía los bolsillos,
lava tus manos,
pinta el sendero.
Tomá la brújula,
que el corazón sea quién te guíe.
No olvides las gafas,
las de ver de cerca,
las de ver de lejos,
las de la vida cotidiana
y, sobre todo,
las de ver la magia.
Arma la maleta,
pon ilusiones,
un par de lienzos,
guarda bosquejos,
algunos pinceles
y tu paleta.
Cruza la puerta,
levanta tu mano,
cierra los ojos
y da las gracias.
Ve con la certeza
de que regresarás,
dos universos te aguardan
para iluminar tu sentir,
                                 siempre:
eso será lo único que no cambie.

mayo 29, 2011

Solución

Desaparecer -en este instante-,
sin dejar vestigios, sin huellas,
sin ventanas abiertas, sin rumbo, sin rastro,
sin despedidas.
Escapar del mapa de los deseos,
de los sueños compartidos,
de la sincronía.
Burlar la memoria,
las pruebas,
extinguir miradas,
deshacer caricias,
tragar las palabras,
tensar la cuerda.
Inmolar la historia,
transmutarla,
enmudecer la sangre,
neutralizar la piel,
agotar la espera,
destrabar los pasos,
pergeñar el rito de la ausencia amotinada.
Amordazar la esencia,
la pureza,
la confianza, hasta asfixiarlas.
Ahogar la dicha,
desatar la pena,
maldecir el alma,
la ilusión, la carne.
Quemar los versos,
rasgar los lienzos,
matar las pájaros que trinan al amanecer.
Descuartizarlos, sin piedad.
No dejar testigos,
quebrar los pinceles,
derramar la tinta,
esparcir el oleo.
Encender la llama.
Soplar las cenizas hasta que hayan desaparecido.
Exhumar las lágrimas.

Cumpleaños

No habrá primera cita.
No habrá encuentro.
No habrá caricias.
No habrá miradas.
No habrá amanecer.
No habrá delirio.
No habrá gemidos.
No habrá besos.
No habrá promesas.
No habrá esperanzas.
No habrá respuestas.

Habrá tristeza.
Habrá deseos.
Habrá suspiros.
Habrá imposibles.
Habrá distancia.
Habrá desconsuelo.
Habrá vacío.
Habrá lamento.
Habrá belleza.
Y dos regalos:
serán las llaves
para abrir la puerta.


mayo 28, 2011

Lienzo

Mis besos dan pasos sobre tu piel.
Mis manos esculpen la curva de tu boca.
Mis ojos mojan la danza de tus suspiros.
Mi vientre espera la vibración de tu cuello.
Mis piernas cobijan el sonido de tu piel.
Mis hombros acompañan las figuras de tus dedos.
Mis sueños instrumentan el acorde de tus deseos.
Tu silencio y el mío yacen inertes:
han sido asesinados por una polifonía de gemidos.

Jardinera

Para vos,
ENLAZADORA de mundos,
CONSTRUCTORA de puentes,
POSIBILITADORA de miradas nuevas,
PROVOCADORA de preguntas,
EJECUTORA de bocetos,
PROPICIADORA de encuentros,
DISEÑADORA de ilusiones,
GUARDIANA de la esperanza,
PROTECTORA de las sonrisas,
TEJEDORA de historias,
MUSA del rincón,
RECOLECTORA de alegría,
ESPARCIDORA de magia,
CAPITANA de los desafíos,
COMANDANTE de las oportunidades,
CONQUISTADORA de la confianza,
PILOTO de la sala,
SOCORRISTA de la tristeza,
SANADORA del alma,
INCANSABLE educadora,
TESTIGO del presente
y ESTIMULADORA de futuro.
Siembras, custodias, aguardas
aunque tu cosecha siga su camino...
¡Feliz Día de la Maestra Jardinera!
¡Gracias, Rosario Vera Peñaloza!

mayo 27, 2011

Trinar


Me gusta
cuando dejas tu nuca al descubierto de mi boca;
me gusta
cuando respiras por mi piel tu deseo líquido
   
David de Jesús, viernes o día de Venus...

Día de Venus, de amor, de encuentro,
de alegría, de apasionada entrega,
de pensarte, de sentirte, de esperarte.
Viernes con ganas de desandar tu piel,
de desnudar tu aliento,
de recorrer tus suspiros,
de hacer pasear mis labios por tus sueños.
Fin de jornada, buscándote,
entretejiendo labor con deseo,
con vida, con alma.

Y te contemplo, allí, dibujando,
haciendo garabatos incendiarios,
poseído, aletargado, observando...

Me gustas cuando miras sin mirar,
cuando piensas sin pensar,
y sin poder quitarme de tu andar
tus pasos en mis huellas invisibles.

Me gustas, sí, de espaldas, contemplando
y sabiendo que camino hacia ti
para abordarte, para deslizar mis manos
y dejarte en carne viva mientras te resistes con desgano.

Me gustas, sí, cuando haces cabalgar mis versos en tu pincel,
y haces que rimen tu nombre y el mío sobre el atril
mientras nosotros, un poco más allá, nos mecemos
al son del canto de los pájaros del amanecer
que nos descubren y albergan en sus nidos.