Recuperando la memoria

Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.

Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.

Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...

marzo 15, 2014

Ceniza

Pero el amor, esa palabra...
Julio Cortázar, Rayuela


Tantas veces libres
del reloj de arena
y la mazmorra.
Con el menor arsenal defensivo
para enredar la telaraña.
Mejor sentimos
lo que hay en cada boca.
Arder en honor
al pavo real
para que elegir el verbo amar
desbarate una posesión mezquina.
Era un hombre que se creía un hombre,
era una mujer que se creía una mujer,
eran dos que no querían ver.
Mejor leemos,
empapamos las horas,
tentativa contraria,
al espejo y al contacto.
Sabemos.
Sé.
Sabes.
Partida infinita
un sinsentido la ausencia,
los años,
la distancia,
el apagón.
Desde una casilla lateral,
volvemos al tablero.
Un cañonazo en el centro del pecho
y un pedazo de noche
hace eco en la lluvia.
A lo mejor todo es perfecto.


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