Recuperando la memoria

Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.

Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.

Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...

mayo 26, 2018

Plausible

atadas las palabras para que no digan,
para que no suelten rastros
de modo tal que no se vean siquiera
en el paisaje
no sea cosa que el viento las desparrame
y se pierdan
y se vayan lejos
y lleguen vaya a saber a dónde
significando quién sabe qué.
Que no.
Demostrado está que no sirven
que no llegan
que no hay acuse de recibo
que son invisibles aunque cada vez ocupen más espacio.
Inútiles.
Lo intentan y no pueden.
Tratar de mostrarse desnudas
y provocan espanto.
Se visten de trajes majestuosos
y se las lleva el viento tan arriba
que nadie puede acceder a ellas.
Las he visto esmerarse en parecer silvestres,
en camuflarse entre la gente,
aunque siguen vibrando con una música
que las delata.
Ay con esta desazón actualizada.

marzo 07, 2018

Nudo

Eso de buscarse en la mirada del otro
y no encontrar un espejo donde guarecerse. 
Eso de sentir que faltan voces, abrazos, 
palabras que aniden y lo hagan posible. 
O un desasosiego que amordazado 
busca,
escarba, 
revuelve, 
desparrama,
sin encontrar nada. 
La orfandad de las respuestas
que están vacías, 
aunque se llenen de sonidos
que no dicen nada. 
Un sistema feudal 
camuflado en un amor incondicional 
en acción
que aturde con mandatos
innecesarios.
Y no saber.
Y querer saber. 
Y una lucha cuerpo a cuerpo
por la verdad.

enero 03, 2018

Desleal

No sea estúpida, ¿quiere?
No ha sido él, ha sido usted,
usted solita cada vez que cerraba los ojos
y miraba para adentro buscando el fragmento
que mejor le sentaba.
Hábrase visto, si era evidente,
aunque no lo quisiera ver.
Aquel sólo hacía lo mejor sabía,
ir a gatas, escudriñando,
calculando la distancia
antes de dar el zarpazo,
que no el último,
sino uno más,
a la vieja usanza
y con la fórmula conocida.
¿No ve?
Sistemático.
Constante.
Elocuente.
Que no, mujer, que no:
la  de la última palabra
sigue siendo usted.  

inevitable

Pasa de esta manera,
con la excusa del verano,
de la siesta,
de la pausa,
de la no obligación
y de la urgencia postergada.
Galopan las palabras,
se atropellan,
se descomponen,
vomitan,
echan chispas,
se desvanecen de llanto,
se acurrucan,
golpean,
repican,
titilan
y bordan extrañas conjeturas
imposibles de desenredar.
Como el encantamiento que no se ve venir
en la banca de Clarice. 

Ahí

Ha de tener un extraño morbo
escabullirse.
Eso de desaparecer sin dejar huellas
                        (aparentes).
Puesto que aquello que se manifiesta,
                                                        es
entonces lo que no se manifiesta
                                           también es
sin que casi nadie se dé cuenta.
Que no.
Qué más da.
Que aún en la pasividad del no estar,
                                            estando         
ahí,
                                             detrás
se descubre lo que aparece bajo la alfombra.
Estás.  

agosto 29, 2017

Rendición

Cómo sería rendirse...
Y ante qué.
Cuándo es que uno se rinde
y cuándo es necesario rendirse.
Tal vez no acabe nunca de entenderlo
porque aún en la rendición
hay que hacer un esfuerzo,
desnudarse de miedos,
de expectativas,
de ilusiones,
de esperanzas,
de sueños,
de proyectos,
de lágrimas,
de alegrías,
de ganas.

junio 07, 2017

Fantasía

Lo que habilita
sigue el curso,
hace visible
la bomba de tiempo.
Una vez alguien
hizo que se invisibilizara
la tela de araña
pero el rocío
la tornó incandescente.
Así sucede.
Así las cosas.
Un llavero para estrenar
o una dirección nueva
o un colchón
que está esperando
que le quiten el empaque.
Abrir la puerta de la casa de aquel barrio.
Yo quiero saber cómo se vive allí
sin soñarlo, aprendiendo en presente.
En fin.
La galería, el sol de la tarde,
el placer del cuaderno
y lo que salga,
lo que surja,
lo que pueda escribirse.
Bueno.
Eso.