Recuperando la memoria

Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.

Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.

Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...

enero 21, 2012

Monotonía

Nada hay en nuestra existencia
que pueda gozar de la misma cadencia,
que dejes las mismas huellas,
que evoque las mismas imágenes,
que aluda a los mismos hechos,
que desate las mismas lágrimas,
que desnude las mismas causas,
que requiera las mismas armas,
que despliegue las mismas estrategias,
que denuncie los mismos golpes,
o que permita volver al mismo sitio.

Hay infinitas oportunidades, sí,
tantas como hagan falta,
admitidas o no,
y necesarias,
para descubrir que no somos víctimas
ni victimarios,
que no somos el blanco de ninguna injusticica
que no hay modo de que siempre seamos nosotros
quienes paguemos las cuentas pendientes.

Nada hay, digo, a menos que nos dispongamos
a naufragar una y otra vez
sin bucear más allá de la costa
y sin quedar detenidos siempre
olvidando el ancla que hemos elegido.

Siempre siento que nunca puedo
decirlo.


enero 18, 2012

Convicción

Rasgar todos los velos
Yacer allí donde el mar
no acuna rayos de sol
Sacrificar los sueños
extirpar las ganas
arrancarle el corazón
a la alondra
y desgarrar los brotes
antes de que comiencen
a desperezarse
silenciar las voces
ahuyentar las mañanas
hacer que las ganas huyan aterrorizadas
Guarecerme en el fondo
del ánfora olvidada
y vaciarme, toda,
hacerme invisible
en esta pena
eso quisiera
Antes debo perder las llaves.
Eso, primero, quiero.

enero 14, 2012

Todavìa

Qué hago con mis plumas de pavo real,
con este andar elegante y regio
que me hace ùnica.
Qué hago con mi espíritu inquieto
que igual disfruta el mar y la montaña,
o unas callecitas que se adivinan
bajo una hilera de macetas cubiertas de flores
en un patio andaluz,
o en el gótico de Barcelona.
Qué hago con la punta de esta nariz, casi humana,
que visto a veces (para las grandes ocasiones)
y que me hace reventar de gozo
cuando logro avistar un estallido turquesa
que salpica la arena de la Macallereta.
Què hago con mi piel azabache
que enfunda el cuerpo
mientras me deslizo en medio de la selva invisible
evitando la muerte segura.
Qué hago con esta lengua de dos vías
que es capaz de desbaratar argumentos insípidos
vestidos de impecables dogmas
que  merecen el veneno del lacerazo
que desenmascara.
Si soy ésta es porque no podría ser otra:
lo más lejos posible de Barbarroja,
ya varios loros duermen en el lecho marino
decapitados.
Plumas, pieles, escamas, texturas varias
que sean todos los colores, los anfitriones.
Qué haría comiendo sandía y semillas de calabaza
"tranquilamente" todo el día.
Tranquilidad, ninguna, moriría de espanto
contemplando siempre el mismo paisaje,
las mismas aves, las mismas gentes.
Es que comprensión, compromiso y confianza
se aprenden en el ida y vuelta,
no en la repetición monótona de un repertorio.
Existen otras que nos nacen envueltas
en besos, caricias y amaneceres.
Le temo a la hipótesis.
Por lo que fuera o lo que fuese,
seguiré tomando la forma que el espacio requiera.


enero 12, 2012

Piel de Zorra

Odiada por la astucia que no tengo.
Y claro, siempre que alguien vaya exhalando gemidos y quejidos (de placer)
seguramente sea bajo mi absoluta inspiración.
Lapidada por compartir huellas similares a otras bestias
mucho màs afortunadas que saben còmo desplazarse
sin dejar rastro.
En femenino, sí, que es más peyorativo
y huele mejor, en especial, cuando se pretende
hacer que todo tenga aroma a podrido
y que el chivo expiatorio tenga todas las señas precisas
para poder identificarle.
Ceres suele escucharme y hace fèrtil el mìsero instante
en que pueden verme con otros ojos,
ojos que se secan y se pulverizan
en el segundo posterior.
En fin, que todas las aberraciones, lacerazos y escupitajos
caigan, aunque màs no sea, sobre Samaniego:
ha tenido tamaño descaro al proyectar todas las desgracias
en el espejo de mi piel que naufraga in eternum.
Aùn sigo preguntándome por qué he sido yo
expositora de las miserias humanas,
por què yo, sin necesidad alguna...
"Quién oye aduladores nunca espere otro premio"
y luego la culpa es mía,
vanidad humana, si las hay...

diciembre 22, 2011

NACIMIENTO

Se me deshace en los labios,
                la Nochebuena...


Sea tu alma un pesebre
y el corazón la estrella de Belén
capaz de guiarte en el camino.

Sea tu vida compartida
para que en cada nacimiento
alumbre otras vidas.

Sean tus sueños
portales que abran el mapa
hacia territorios desconocidos.

Sea tu verdad inmensa
y no necesite argumentos
para sostenerse.

Sea tu mirada un altar
al que acudan los ángeles
a conformar el coro.

Sean tus manos, pastoras,
y cobijen el rebaño donde
se cuecen los buenos designios.

Sean tus pies peregrinos
y sostengan el paso
aún sin aliento.

Sea tu voz el remanso
donde mecer las palabras
que salvan.

Sea tu piel Navidad
y en tu mesa se estrene
el milagro cotidiano.

Sea tu luz la del Niño,
de la Madre y el Padre,
en sagrado fuego.

diciembre 20, 2011

Voyeur

Contemplar las palabras al desnudo
mientras palpita tu alegría a buen resguardo
No eres capaz de sostener el ritmo de tus suspiros
de modo tal que sean imperceptibles.
Desde la ventana no puedes camuflarte
ante mis ojos.
No es tuyo el molde, le has usurpado pensando que
nadie es capaz de advertir que tal aberración exista.
Atrapado en tu obra quedas:
en ninguno de esos planos he hallado tus huellas.

diciembre 07, 2011

Magia

Sentimos la magia envuelta en aquella mirada
que no compartimos.
Supimos que ese día habíamos estado tan cerca
que la alegría de la certeza
nos acompañó hasta el territorio de los sueños.
Hubo tantas señales,
desde el espejo la piel declaraba victoria en puerta
y los latidos atropellados del corazón
fueron capaces de presentirnos.
Tal vez por eso tardé en escoger el vestido,
no daba con el perfume adecuado
y los zapatos no eran lo suficientemente
altos, bajos, cómodos o elegantes.
Creo que me recogí y solté el cabello,
cinco o seis veces.
Cambié de collares, de aros, de pulseras
y hasta de bolso buscando componer
una imagen que fuese inevitable recordar.
Para ti, fue casi igual, aunque sin tantas vueltas.
Estabas decidido a dar buena impresión,
por tanto, era necesario no hacer lo mismo
de cada día.
Si se iban a cruzar esa mañana,
bastaba con salir vestido con esa sensación
y daba igual lo que escogiera para el disfraz.
Tan ensimismados iban que aunque las direcciones eran diferentes
el contacto fue inevitable:
- Disculpe- dijo él.
- No pasa nada - dijo ella.
Y no se vieron.