Recuperando la memoria

Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.

Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.

Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...

febrero 27, 2012

Carnaval

Antes llama, ahora pabilo ennegrecido,
 ceniciento, a punto de desvanecerse en polvo y nada,
en cera deslizada dibujando siluetas sin forma.
Magnífica. Encendida en la luz de un sentir
que se hacía espejo en unos ojos rumbo al cielo,
o al mar, según quisieras.
Ataviado de alegría, de ganas,
de ilusiones varias, de abrazo sin tentáculos
y saliva deliciosa con que delinear los gemidos.
Apocalipsis.
Ha cambiado el escenario, la banda de sonido,
el guion y los actores no han sido puestos sobre aviso.
La vestuarista frunce el ceño y su enojo no puede ocultarse.
Sólo el paisaje se mata de risa:
disfruta de antemano la estatuilla que está a punto de recibir.

febrero 18, 2012

Desalojo

Levantar lo que se pueda,
si no, dejarlo todo,
es prescindible,
no es necesario para ir a ningún sitio.
Sí, abrir la puerta,
dejarla abierta,
será inspeccionado el espacio, luego.
Buscarán huellas, vestigios,
antecedentes.
Habrá reconstrucción de los hechos,
deshechos, desnaturalizados,
a destiempo,
desordenados,
y no podrán hallar más que fragmentada
evidencia.
Distancia soberana.
A ningún enfermo se le inyecta vida
contra su voluntad.

Inspirador

Por ese camino
sólo vas a conseguir
que pise cada una de tus lumbares
las destroce lentamente
recoja tus vértebras pulverizadas
y prepare un menjunje
para hacer cartapesta.

Panal

Celda oculta.
Soberana escudriñadora gramatical.
Liviana.
Absuelta.
En asteroide,
con cometa nuevo,
y precipitación pretérita.
Lluvia.
Campo de batalla,
disfraces meticulosos,
invisibles,
todo se camufla y danza la noche
mientras la mañana hace su parte en otro lado.
Precámbrica ascensión
y cantábrico acontecer.
Organza.
Sinuosidad de las formas,
que se deslizan.
Encantamiento,
con contraconjuro solícito.
Pasionaria de sones,
en las murallas.
Acontecimiento.
Lumbalgia.
Nostalgia.
Jodido.

Herbolario

Siete infiernos en invierno.
El alba cubierta de inexistencia,
y la ventana hacia la nada.
Calidez y principio.
Alevosía.
Nada vestida de raíces morunas.
Amenizar el dolor
y triturar las huellas en el camino.
Quitarle la piel al pensamiento
para fertilizar la tierra
que descansa.
En la comodidad el letargo
se hace moneda corriente
y no hay espacios.
Llamarada de silencio
en hojarasca.
Jardín bostezando
en el subsuelo.
Pido gancho.


Mojarrita

Pantano, mariposa, niebla,
herrumbre, sucedáneo, atemporal,
inmortal, fragmentación,
cenizas, sinapsis,
cóagulo, vino.

Túnel, holograma,
Sherlock,
filigrana,
árbol, hiel,
mortaja,
concierto,
epifanía.

Hebras, musgo, libertad,
desalojo, aviso,
saturación, días,
descanso,
                      iris,
tren, armadura,
no lugar, vacío.

Gurú, página,
sopor, somnolencia,
hastío,
nada.
Renacuajo.
Callecita.
Laberinto.
Cielo. Pureza.
Acantilado.

Siempre.
Agradecimiento.
Itinerario.
Efimera.
Cripta.

Ahogo, celda,
subterráneo,
acequia, brotes.
Irradiación,
carrusel, paisaje,
inexistente.

Vida.
 

enero 24, 2012

Dríade

Que sea tu refundación luz enceguecedora
para que necesites atravesar el estallido de la certeza
en un autodescubrimiento que empuñes con valentía.

Derriba, ya, no con mansedumbre esperpéntica
sino con esa rebelde agonía
- la enfurecida y desatada, esa-
las murallas que delimitan tu reino
                           casi deshabitado:
no son habitantes dignos
los que beben tus lágrimas, tus heces
y tu sangre impura.

Basta ya de arrastrarte enmohecido y maloliente
mientras tus carnes putrefactas
acunan sueños abortados
                                        que siguen emergiendo
mientras te señalan con el dedo y te maldicen
desde las cavernas que albergaban tus ojos.

Deja ya de gestar ilusiones que sólo provocan
a la horda salvaje de almas en pena
disfrazadas en misericordiosa cofradía.
No sigas sus pasos, ni sus voces.

Entiende, por fin, que tu impotencia deshabilita
 la única revolución necesaria: la tuya. Puertas adentro,
en desmembrado gemido, en efervecido canto tribal
que abra de un lanzazo tu costado más inoperante.

Está el hogar, el del bosceto,
el de la maqueta de tus once años,
aquella en las que habías sido capaz de abrazar el paraíso.

Caducó la rayuela y tu alma cuajó vida
en el ojo de una mujer (el de cíclope,
que algunas traemos como talismán
para que el mago nos reconozca y bendiga
en arrulladora alquimia)

Despierta, ahora,
sólo en presente continuo.

Permanece, supera el horror de la palabra,
arráncale la piel a la serpiente
tiembla todo lo que haga falta,
estremécete, grita también,
lame el cielo y saborea su dulzura.

Poda el árbol, no es necesario arrancarlo de cuajo,
tal vez un buen injerto, el adecuado,
sea el que haga que cambien los frutos.

Tengo borbotones de ansias
por verte parir la dicha
desde la placenta.

Aunque tal vez ni siquiera me conforme con ver
al muchacho, risueño,
igual me da lo que pienso cuando buceo en lo que piensas.