Recuperando la memoria

Sentarse al fuego de las palabras, sentirlas vivas, chispeantes, capaces de actualizar ecos eternos y tiempos inexistentes.

Aquí tienes un lugar, que la rueda permite ampliarse y abrirse para que sientas tu espacio.

Que encuentres cobijo, mirada, escucha. Pero, sobre todo, que te encuentres...

enero 18, 2026

Sin razones

 No tengo ninguna canción de amor para llorar 

ni siquiera tengo tiempo 

para indagar en lo que realmente sucedió

me quedo con el tesoro que encuentro en las sierras

y en el mar 

en cada amanecer 

y en cada atardecer 

pero también durante el día 

o en fotografías que actualizan el presente

que es lo único que cuenta 

enero 17, 2026

Intuición

 en el carácter efímero de la certeza 

y la tenacidad del instante

en la fugacidad del pensamiento 

que se escabulle en las miradas 

en los latidos que acompañan

mientras navegamos en el mar 

hundirse como posibilidad

flotar como oportunidad

morir como lo inevitable

sin interrogatorio

con la cadencia del sentir 

en medio de un camino 

que no conocemos

sin compensación 

no es suficiente la pérdida 

ni la indulgencia 

por eso espero el momento 

de volver a cebar unos mates 

  allí. 

ESTANCIA

Como refugio y como bienvenida

como esperanza y como ilusión, 

como deseo y como disfrute.

Un espacio donde lo infinito

se materialice.

La taza de café y la rodaja de pan con miel.

En verano la huerta reinando 

entre zapallos, girasoles, 

choclos y tomates pequeñitos (o grandes)

Desde la ventana de la cocina, la mejor vista.

Desde el ventanal de la sala, la mejor bienvenida.

Tras la cerca de cañas que protegen el hogar

al que solo entramos nosotros.

Más allá la tienda, el bar, 

la sala de envasado, 

las mieles y a veces las mermeladas de estación.

La mesa grande que nos invita a sentarnos alrededor.

El caminito con los carteles que orientan el paso. 

Y la memoria del contrato que nos trajo hasta aquí.